Un día confuso

0 comentarios Jorge Magaña Por Jorge Magaña Publicado en: Comunicación, Personal El 21 de febrero de 2009

En una noche lluviosa llegué del gimnasio muy cansando de una nueva rutina, a mi casa que está muy alejada del centro de la ciudad.

Al llegar fui directo a mi cuarto a descansar de ese día tan cansado que tuve en mi suave y cálida cama, después de un rato de meditar sobre la escuela, el día y todo lo que había hecho, empecé a escuchar una ligera discusión que venia del cuarto de mis padres.

Yo no me preocupé e intenté dormir de nuevo, pero los gritos de la discusión empezaron a hacerse más fuertes, más intensos, entonces ya no pude dormir y seguí la pelea con mucha atención, pues no era cualquier pelea, era una pelea fuerte.

El hombre de la discusión gritaba muy fuerte reprochándole que está inconforme con todo lo que hace la mujer en la casa, y con su hijo de cómo lo a educado, que él se mata trabajando todo el día para que ellos vivan bien y no les falte nada.

La mujer con voz quebrada y a punto del llanto quiere defenderse ante la situación, diciendo que ella sólo trata de complacer y estar feliz siempre, pero el hombre le reprocha que siempre está borracha y sucia.

Ella tiene toda la discusión en su contra y el hombre le pide el divorcio, en ese momento Alfonso queda impactado ante esa discusión y la forma en que lo resolverán, él no quiere que se divorcien pues son sus padres.

Siguen con la discusión y Alfonso no sabe que hacer, está desesperado comienza a caminar por su pequeña habitación con una mano y la palma extendida en tu cabello frotándola de atrás hacia adelante.

La mujer no quiere el divorcio y le suplica que no lo haga que cambiará que ya no volverá a tomar, que se inscribirá a un grupo de alcohólicos, pero el hombre la rechaza y le dice que no, que está cansado, en eso una pausa larga sin un pequeño ruido.

Alfonso cree que ya terminaron de discutir, pero no sabe que hacer, si quedarse en su cuarto o ir con sus padres, en eso un ruido espantoso de un vidrio quebrándose por un golpe muy fuerte sale del cuarto de sus padres, de pronto más golpes de cosas que caen con mucha fuerza en toda la habitación.

Está indeciso, entre terminar él la pelea o no hacer nada, está muy asustado y al punto del llanto, pero los golpes son cada vez más fuertes y va hacia el cuarto de sus padres decidido a terminar la pelea.

Llega al cuarto y abre la puerta de un golpe con lágrimas en los ojos y temblando de la desesperación, y grita muy fuerte -¡Ya basta!- pero, sus padres estaban acostados a punto de dormir, y la televisión con el nuevo teatro en casa encendido con un volumen bastante alto, y una pelea de una película mexicana.

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